No me casaría contigo . Por una excepcional

El amor es una cosa especial, hace ver belleza en la normalidad, talento en la generalidad y brillantes en la opacidad.


Como se imaginan mi historia es de amor y en su momento la creí especial.

Conocí a un tipo común, promedio y medio corriente para mejor expresar, al principio no sentí esa magia que algunos experimenten cuando cupido se acerca a flechar, pero después de varios encuentros me empezó a interesar: reunía poder e inteligencia dos cualidades que obligan a enamorar.


La admiración es peligrosa y mi hombre crecía más y más, yo embelesada lo veía muy bueno en su ejercicio profesional y desempeño sexual.

Ilusionada lo que le sigue, así me quería quedar.


En cada encuentro un mar de elogios no podían faltar, decía tantas cosas que mi ego se empezó a inflar; se llenaba la boca para decir lo bonita que yo era por delante y por detrás, pero lo más atrevido era el brillo de sus ojos al escucharme hablar .


Incrementamos la dosis de encuentros, la dopamina nos empezó afectar, cambiaron los roles , lo empecé a superar; dejó de hablarme bonito para darme cuentos de frustración personal, supongo que con palabrerías me quiso controlar.


La cita de esa noche tuve un orden normal, bebimos harto vino y cogimos amor sin parar, luego vino la letanía, la última que pude aguantar; la recuerdo como un escudo para que en ese juego no permitirme volver entrar:


-Eres una mujer maravillosa, inteligente, excepcional; llevas contigo la belleza, la fortaleza, el carisma y la amabilidad, me impresiona tu carácter y la forma en la que enfrentas la vida y no te dejas intimidar, eres una mujer tan fuerte que contigo nadie me podría dañar-, después del bla bla vino la frase letal:

-¡Eres todo lo que yo quiero pero contigo nunca me voy a casar!-.

Y asi fue la historia, tiene en su casa la dependencia total , la frágil y sumisa feminidad, tiene todo lo contrario que dice admirar , como cuando miras un vestido de lentejuelas y te encantaría portar pero como no tienes el valor de romper el esquema y regresas al tradicional.

Claro que me afecto verme despreciada por buena, por chingona y capaz pero al paso del tiempo si me lo volviera encontrar solo le diría: - Yo tampoco me casaría contigo, por aunque te sientes grande necesitas algo muy chiquito para poder brillar.-




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